Si haces más ejercicio, no sólo te ves y te sientes mejor, sino que también puedes mantener tu corazón más sano. Incluso una actividad breve pero intensa, como caminar o subir las escaleras, puede poner tu corazón a bombear y ayudar a impulsar la circulación, y si haces ejercicio regularmente, empezarás a notar la diferencia en cuestión de semanas. Además de ayudar a controlar la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y el colesterol, el ejercicio también te puede ayudar a perder peso.
Tu corazón es un músculo y, como los demás músculos, se hace más grande y más fuerte con la actividad física –en especial el ejercicio cardiovascular, como caminar, nadar o bailar– que hace trabajar al corazón y los pulmones. Cuanto más grande y más fuerte sea tu corazón, más lentamente tendrá que trabajar para bombear sangre de forma eficiente por todo tu cuerpo. Esto significa menos estrés para tu corazón, lo que da lugar a un sistema cardiovascular más sano y relajado.
La actividad física también te da más energía, y te puede ayudar a reducir el estrés. No hace falta que te apuntes a un gimnasio ni que vayas a clase de gimnasia; para estar más activo, sólo tienes que introducir más actividades en tu vida cotidiana. Según lo que recomiendan los expertos, deberíamos intentar estar moderadamente activos durante 30 minutos al día, al menos cinco días a la semana.